“No tanto como de alerta, ella y yo éramos muy unidas, siempre hablábamos por videollamada dos o tres veces al día”, expresó, destacando la confianza que existía entre ambas. Sin embargo, también aclaró que Carolina le comentaba sobre ciertos desacuerdos con su suegra, aunque en ese momento no los consideró una señal de riesgo mayor.
Con el paso del tiempo, esos conflictos comenzaron a profundizarse. “Sí me comentaba cada que tenían algún tipo de malentendido… Todo empezó a agravarse cuando ella iba a tener a su bebé”, explicó, sugiriendo que la llegada del nuevo integrante a la familia habría modificado el equilibrio en la relación.
Otro dato relevante es que la pareja decidió mudarse desde Ensenada, Baja California, hacia la capital del país meses antes del hecho. Según trascendió, esta decisión también estuvo influida por la necesidad de tomar distancia de ciertos conflictos familiares.
Además de estos detalles, el caso también generó debate en torno al momento en que se realizó la denuncia formal. De acuerdo con la información disponible, el reporte ante las autoridades se concretó al día siguiente, lo que despertó interrogantes en la opinión pública.
En este sentido, la madre de Carolina relató cómo recibió la noticia a través de una llamada telefónica. Según su testimonio, su yerno fue quien le comunicó lo ocurrido, en una conversación que la dejó profundamente impactada. En ese momento escuchó la frase: “Es que mi mamá le disparó”, lo que marcó el inicio de un proceso doloroso y lleno de incertidumbre.
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