Mi madre quería una casa a su nombre y mi esposa se negó; después del nacimiento, esa decisión convirtió la primera semana de mi hijo en una pesadilla que terminó ante un juez.

La policía se llevó a mi madre y a mi hermana.

El proceso que siguió no fue rápido ni fácil, pero se hizo justicia.

Valeria se recuperó lentamente. Santiago sobrevivió.

Empezamos de cero en un pequeño apartamento: sencillo, imperfecto, pero seguro.

Con el tiempo, aprendí lo que realmente importa.

Ser hijo no está por encima de ser esposo o padre.

El amor no se demuestra con lazos de sangre, sino con acciones.

Y proteger a tu familia no se trata de promesas.

Se trata de las decisiones que tomas cuando más importan.

Una vez tomé la decisión equivocada.

Pero cada día después de eso, volví a elegir...

Mi esposa.

Mi hijo.

Y una vida donde nunca haya que rogar por amor.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.